lunes, 21 de marzo de 2016

MOMIFICACIÓN Y EL JUICIO DE OSIRIS: MOMIFICAMOS SALCHICHAS



Ya llevamos un tiempo estudiando a las momias  y en este enlace "SOMOS MOMIAS CON MUCHA MARCHA" podemos recordar cómo nos hemos divertido con algo que al principio nos daba un poquito de miedo.
También nos hemos dedicado a estudiar las momias esta vez un poquito más en serio y para ello nos hemos documentado muy bien.
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De todo el proceso, nos ha quedado claro que tiene dos planos uno el físico, donde hemos comprobado el altísimo conocimiento que tenían del cuerpo humano y el otro el espiritual donde se ponen de manifiesto sus creencias y su preocupación por lograr una vida eterna, afán que de alguna manera consiguieron, pues han logrado después de miles de años estar presentes hoy en día.
Aquí tenemos un resumen de:
EL PROCESO FÍSICO
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No sólo nos hemos documentado sino que hemos decidido momificar para recordar todo el proceso.
....hemos momificado ....."unas salchichas".

Aquí nuestro sarcófago, nuestras candidatas a momias y  a falta de natrón sal común.
 
Comprobamos que las salchichas están húmedas pero dejarán de estarlo cuando pasen unos días bañadas en sal.
  
No nos hemos resistido a emular el proceso de la extracción de los órganos que tanta curiosidad nos provoca
 
Y después depositamos en los vasos canopos
 
Untamos nuestra momia con aceites y perfumes
  
Salamos y supuestamente después de una larga espera procedemos a su vendaje.
  
Como no podía ser menos, a nuestra salchicha le hemos dado categoría de Faraón, así que no podía faltar un sarcófago a su altura y una pirámide majestuosa.
 
    

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EL PROCESO ESPIRITUAL: EL JUICIO OSIRIS
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De las distintas informaciones que hemos obtenido en nuestra investigación sobre la posición del corazón en esta balanza hemos comprobado que son distintas las versiones, por lo cual nosotros hemos decidido que el corazón de las personas bondadosas sean pesados y se inclinen hacia abajo para lograr su entrada en el paraíso.

 
  
  
Como nos encanta jugar este personaje que tanto nos llama la atención no podía faltar pero muy lejos de provocarnos miedo como le ocurría a los antiguos egipcios, a nosotros nos arranca no una sonrisa sino carcajadas y carcajadas, la mejor forma de espantar a los miedos.

 

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